NOTA de Opinión
Energía... ¿alternativa?
En el último tiempo, las máximas autoridades de la región latinoamericana han mantenido diversas reuniones donde se debate por el futuro energético de sus países. Pero como podemos ver en diarios, revistas, noticieros y páginas web los diálogos entre los mandatarios recorren la temática desde una perspectiva que apunta a una mejor y más eficiente administración de los recursos energéticos existentes y en constante agotamiento.
Más allá de que en el último congreso celebrado en Isla Margarita – Venezuela – se trabajo con un eje centrado en la proyección de energías alternativas renovables, esta problemática no presenta un interés sólido y fundante por parte de las autoridades. Una evidencia más del desinterés cotidiano es que la energía alternativa no forma parte de la agenda oficial, perdiéndose así un referente importante para cada uno de los países a la hora de pensar en la situación energética.
Hoy por hoy, y desde ya un largo tiempo a esta parte, uno de los mayores problemas que enfrenta la sociedad a nivel global es el agotamiento de las fuentes de energía fósiles y el incremento sostenido de los precios. Alcanzando día a día los picos máximos históricos, el petróleo ha dado muestras constantes de sus agotamiento, y ha llevado a que la humanidad toda se dispute cada vez con mayor ferocidad las últimas reservas existentes. Desde la primera “crisis del petróleo” en 1973, hasta pasando por la Guerra del Golfo o la última invasión a Irak, siempre el tema de fondo que propicio estos enfrentamientos fue el interés y la búsqueda por adueñarse o permanecer con el control de los últimos posos pues estos representan la salvación y el futuro energético de cada una de las civilizaciones.
Como suponemos, no hay alternativas. Ni desde los grandes propietarios de recursos energéticos, ni desde los principales consumidores. Ni desde los Estados con grandes reservas monetarias, ni desde los Estados con escasos medios de producción. Ni desde los países con bastos territorios y mano de obra disponibles, ni desde los países más urgidos por su situación. De todas maneras la energía algún día se agotará. Por eso es necesario que el hombre tome las riendas de su destino, y sea capaz de pensar un alternativa conciente.
Para empezar a delinear una estrategia desde Sudamérica en la problemática energética emergente, es necesario primero tomar conciencia de la situación. Una situación que es global pero que también es particular, y que se vive esporádicamente como también diariamente. Llegar a plantear un proyecto regional de integración energética es muy complejo pero posible, pero proponer la planificación de un emprendimiento novedoso y a gran escala es más dificultoso, aún más si consideramos las condiciones en las que nuestra región desarrolla sus tareas productivas y de emprendimiento. Aunque algo debe quedar en evidencia, y es que son las autoridades quienes inmediatamente deben comenzar a pensar en la urgencia de la situación. La toma de conciencia es el primer paso, y hacer que ésta sea profunda y fidedigna es imprescindible para el futuro de nuestros seres queridos, pues hoy la energía necesita una alternativa.
jueves, 26 de abril de 2007
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